Tuesday, December 30, 2014

Consigna: Personajes del año

Ya solo se pone las prótesis para no andar descalzo por la celda. En verano en cambio no las usa y mide medio metro menos. Pero ahora, el desgraciado, las necesita porque el suelo, a pesar de la calefacción, está muy frio. No le queda nada del engreído que entró.
Los demás cambian de pijama una vez a la semana. Él tiene siempre dos pares de pantalones; uno normal y otro cortado con tijera a la altura de la rodilla. Un gasto extra para la administración. En el verano intenta pasar desapercibido para evitar las bromas crueles. En el invierno, igual de triste y solo, levanta más la cabeza. ¿Por qué no se pone más a menudo las piernas? Deben de recordarle quién fue.
Hay tres tipos de presos. Los negros, los blancos y Oscar Pistorius.

Thursday, December 4, 2014

50 miligramos

Lucas, de pequeño, casi se ahoga en la playa. Creo que tragó tanta agua salada que todavía tiene sed, le dice a una amiga cualquiera mientras me compra otra fanta de naranja. Estamos en la playa, da igual cual, y yo soy pequeño y flacucho, y voy de la mano de ella. Ese recuerdo acompaña cada asqueroso segundo de mi adictiva vida. Ya no solo peso 225 kg sino que además arrastro entre mis carnes fláccidas toneladas de culpa. Toneladas de culpa y toneladas de reproche contra quien me sobrealimentó de soda desde tan temprano. Se puede hacer mucho más que atender los reclamos de un niñato que te pide coca cola, y se puede educar en vez de ceder al constante chantaje pueril. Pero no, el tema es darle lo que quiere, ¿no? Que no grite, que no sufra o, quizá, que no moleste.
Era pequeño y flacucho y cinco o seis años después ya era el chiste fácil de toda la clase y de todo el colegio. Bola de grasa, cachalote, Lucachete, vacaburra, puto gordo, el balón medicinal. Y eso no es precisamente un estimulo para cambiar. Eso es la acción que provoca la reacción de crearte una coraza de aislamiento y soledad que ahora, treinta años después, me lleva a plantearme con deseo el suicidio. Pero ni la viga de acero fundido que cruza mi salón aguantaría mi peso. Tendría que buscar una grúa. Y ese pensamiento me hace reír y llorar. Y me dejo ir y hago pucheros y hablo en voz alta y tardo cinco minutos en levantarme del sofá para ir a por otra lata, la enésima ración de 50 mg de azúcar refinada diluida, esta vez con sabor a tónica. Porque mi nevera son filas y filas de latas. En la oscuridad a las tres de la mañana cuando me despierta la ansiedad o me ahogo en mis ronquidos de cerdo prehistórico, con meter la mano en el refrigerador es suficiente, porque en ese momento el sabor de la soda es lo de menos. Saciar la angustia, calmar las palpitaciones y volver a la cama.
Mis días, uno tras otro, con la culpa de existir así. La culpa y el asco crujiendo constante como un terrible ruido blanco en mi cabeza. No me puedo palpar porque me doy ganas de vomitar. No me puedo mirar a un espejo. Y sobre todo, no me puedo masturbar porque encontrármela entre los pliegues de grasa es además un triunfo. Solo siento alivio momentáneo con la televisión o haciendo solitarios horas y horas porque el eco de la depresión baja el volumen. Pero luego repunta con agresividad así que mi vida es una pesadilla estática cuyo big-bang es, Lucas, de pequeño, casi se ahoga en la playa. Creo que tragó tanta agua salada que todavía tiene sed.

Monday, November 24, 2014

Los ambiguos

Si esto fuera un cuento de hadas en él aparecerían evidentemente hadas. Y además algún gnomo, troll, gigantes bonachones, un animal que habla, una bruja mirando su bola de cristal, niños como Bastian, horizontes con soles imposibles, ciudades de torres de cristal verde, magia y más magia , princesas enamoradas y príncipes que luchan por salvar a su amada de perversos personajes que nunca ganan.

Pero no lo es. Aquí no hay nadie que destaque por encima de los demás. Los dones no existen o no hacen mejores personas a los que los poseen; las virtudes son cualidades silenciosas del día a día sin trascendencia a larga distancia y sin premio ni final feliz; la capacidad de cambiar las cosas es tan relativa que no llegamos a creérnosla; la belleza está muy lejos y no llegamos por falta de tiempo y recursos, si a un paisaje nos referimos, o está sobrevalorada si al espejo es al que acudimos.

Por eso aquí los protagonistas son las lágrimas, la soledad, la tristeza, la enfermedad, la prisa, la pena, la muerte del idealismo, la practicidad, la ignorancia, la ansiedad, el holocausto de los sueños por los carceleros materialistas, el cerrojo del entorno que impide mirar más allá de la puerta.

No hay procesión más triste que un camino de hormigas. Todas iguales. Como nosotros.


- Entonces, amigo, tienes esperanza, ¿no?
- Sí la tengo
- No sé
- Me han dado motivos para ello
- Pero si es esperanza, está vacío, no es certeza, y la incertidumbre da miedo
- Sí, bastante. Unas veces más que otras. Pero así es la vida supongo. Además estoy empezando a confiar, a ser más positivo, igual más gilipollas o estoy más cansado, pero creo que los sueños pueden ser realidad un día u otro. Y si no lo son, la vida sigue y tras el golpe, lo más bonito es levantarse y volver a vivir. Todos nos hemos dado una buena hostia alguna vez, y el recuperarse tras un gran esfuerzo, es una gran satisfacción
- No me cuadra
- Es un gran esfuerzo, supongo que depende del estado de ánimo, de tener demasiado tiempo para pensar. Y si, muchas veces soy tremendamente pesimista
- Algo falla también en el pesimismo. El que es así se ampara en tener razón pero no ve la verdad. En ese verlo todo mal pienso, no sé, siento que…
- Que los sueños, sueños son. Que tires de ti sin esperar nada de los demás, sin cargarte de esperanza, de espejismos
- Es una jodida tormenta vivir entre esperanzado y temeroso
- Sí, pero ciertos conceptos que tenía completamente despreciados, ahora están tomando otra dimensión, y gracias a ello debo confiar en que la esperanza, se confirme en realidad
- Bueno chico, que tengas suerte
- Gracias. Y si no a seguir viviendo, que es más que sobreviviendo

Monday, November 10, 2014

Opulencia

El gusto por esos diamantes no me dejo ver que estaban hechos gracias a la sangre de los negros. Yo solo sé, que el emperador me llevo a ver sus minas y con mis propios ojos vi que la producción era dinámica y provechosa. ¿Cómo no iba a aceptar un regalo tan precioso de tan respetable señor? Los negros trabajaban con empeño, con ganas y sí, parecía que el amor a su patria y a la familia real era la motivación. Son pequeños, es cierto, pero tenían que haber visto su vigor, su cuerpo musculado, el de ellos y ellas, incluso el de los niños, dicharacheros y vivos como en pocos lugares. Las fotos que salieron en prensa no se corresponden con lo que yo vi. Esos esqueletos andantes, esa desnutrición; sí que había moscas pero ¿dónde no hay moscas? Donde hace calor hay moscas, digo yo. A ustedes también les habrían engañado. ¿Críos famélicos? Oigan yo no tengo hijos, y menos negros, así que si los niños tienen el vientre grande yo pienso que es por glotonería, no por tener el estómago hinchado de hambre. ¡Pero si yo no vi el hambre!  El emperador me dijo que todas las familias recibían un beneficio de la extracción. Me aseguró que no encontraría un pueblo más feliz en el mundo. ¡Lo parecían, se lo aseguro! Y yo en guerras no me meto. No, claro que la guerra no me dio que pensar. Eso son cosas de ellos, por allí se matan por cualquier tontería, ¿no? ¡Es África, por el amor de  Dios! ¿No ven la tele? Además, fanáticos hay en muchos sitios raros. Extremistas y cosas así. El emperador, negro sí, pero parecía muy como nosotros. Tenía una tablet normal y corriente. Miren, yo no vi ninguna guerra, ni violaciones de los derechos de los humanos, ni aberraciones de clítorix. ¿Que tiene un tigre que alimenta con carne humana? No sé, para mí un chuletón es un chuletón.

Sunday, November 2, 2014

Viernes

La mejilla apoyada en la taza del váter. Bilis, hilos de baba, ya no puedo echar más porque no me queda nada dentro. El olor de mi vómito flotando denso a un palmo me inunda la nariz y me provoca más arcadas vacías. Y Teresa con su moralina de mierda machacándome:
-“Me duermo los viernes sabiendo que me levantare el sábado y te encontrare abrazado al váter. Me das asco. No puedo más”.
Le habla a la triste imagen que soy, desde arriba, desde su porte de ser humano, desde la superioridad de los juiciosos ciudadanos que no tienen vicios y no destrozan su vida. ¿Cuándo vas a empatizar conmigo, hija de puta? Con mi dolor.
Consigo escupir el ácido del estómago en un salivazo enorme que se desliza como un grumo cálido retrete abajo. Hago por girar la cabeza porque ya noto que el cuello me está matando. Todo gira, alguna vertebra hace crack y vuelvo a apoyar la cara en la taza.
-“Voy a hacer café. Te vendría bien.”
La imagen me provoca otra arcada. No atino a decir que no. ¡No puedo, hostia! Hago un puchero, dos, tres, jadeo un poco y me echo a llorar como un niño asustado.
-“¡Te he preguntado si quieres un puto café!”
No preguntes mas eso, por el amor de dios, cállate. No quiero un café, no quiero nada. Pégame un tiro, remátame, puta, que ya estoy muerto, sácame de mi cabeza, arráncamela, alíviame, me duele pensar, me duele sentir. ¿Es que no lo entiendes?

Noto que me he quedado solo. Siempre estoy solo. ¿Cómo puedo acabar una y otra vez así? Recuerdo  a Martín ayer a la salida del trabajo. Me dijo que dejara de torturarme y que fuéramos a tomar una copa. Tampoco entiende una mierda de mi vida, del dolor o de las pocas ganas de seguir adelante, pero es un buen tipo que se considera mi amigo y que intenta ayudar. Recuerdo también la conversación en el Murrays. Sobre el trabajo, el futbol, la mujer de Martín que ha montado una empresa de…. de alguna cosa orgánica.
¿Cuantas cervezas? ¿Cinco, seis? Qué asco. ¿Y luego qué? Tengo imágenes, sensaciones, de perder la cabeza, de tambalearme, de gritar, de mearme los pantalones. Cambie de bar no sé si solo o acompañado… ¿Vomite en un taxi? Me suena. 
Pero sobre todo, la sensación de olvidar que me está pasando, de hacerme más natural y menos rígido, de aliviar un peso horrible y sentirme vivo y con ganas de más. El muro que me separa del resto de seres humanos se va rompiendo con cada sorbo y ya me siento que entro en ellos y que ellos entran en mí. Puedo sentir lo que sienten y transmitir lo que siento. ¡Estoy vivo allí, estoy vivo! ¡Será una puta mentira pero salgo de este infierno! ¿Por qué no lo entiendes, zorra, por qué? 

Friday, October 31, 2014

Droga

Es muy inquietante. Me tiene desconcertado y ciclotímico. En su mirada veo el cielo y el infierno como una montaña rusa. Por un lado es correr sin freno hacia un precipicio, y por el otro abrazar el amor bajo el edredón cuando uno está cansado de todo el día. Si el ser humano no es tentado por los opuestos contenidos en una sola entidad, no es humano, ¿verdad? La droga existe desde que el mundo es mundo, y así ella me revuelve desde el genoma a la educación, mi contrabajo y mi electrónica. Su mirada abarca los extremos como el hambre implica la gula y la gula el hambre. Sé que en sus ojos está el café de la mañana, mi carcajada y mi angustia; lo que, en una proyección muy orgánica, odio y amo de mí mismo.
Todavía no sé su nombre porque solo me ha mirado

Friday, October 24, 2014

Dos o más

Presión
La vida es un error
Pero no hay presión
No hay presión
Esto no puede estar pasando 
                                                       Un yo dice,
                                                       a otro yo,
                                                       Los ruidos me irritan
                                                       La caja metálica y fría
                                                       “Do I feel lucky? Well, do ya, punk?”
                                                       Clint Eastwood tiene jaqueca
                                                       y solo me convence Disney
                                                       donde los delfines hablan
                                                       y los malos no simulan ser buenos
                                                       Bondad disfuncional
                                                       Sueños de preso
                                                       Novicias que miran al cielo para no mirarse el coño

                                                       Me trago la papilla
                                                       Reproche constante
                                                       Ponte
                                                       ponte
                                                       ponte el pantalón
                                                       Estoy aquí
                                                       macho exhibicionista
                                                       Y ahí mismo
                                                       pequeño y lloroso

                                                       Me follo al butano sobre el sillón
                                                       y el paraguas se ha roto.
                                                       Me he hecho mayor
                                                       Asquerosamente mayor
                                                       Dicen
Vamos, vamos,
un vaso de agua
que ayude a tragar


Wednesday, October 22, 2014

Moher

Cliffts of Moher. Los acantilados de Moher. Oeste de Irlanda. Entre Galway y Limerick. Fui allí por primera vez siendo un chaval hace treinta y cinco años. Recuerdo que el coche serpenteaba por una carretera estrecha y sinuosa encajada en un mar verde impresionante, y que cogimos un camino de tierra que salía a la derecha indicando nuestro destino. Después de quince minutos de baches, ya ansioso, hicimos un giro a la izquierda y de pronto el vacío. No era que la carretera se acabara, era como si hubieran serrado un enorme trozo de tierra que de manera natural debía haber estado allí. El paisaje suele tener coherencia por muy bonito que sea, ¿no te parece?
Con esa sensación extraña nos asomamos a ese abismo. Te puedo asegurar que si no se te  corta la respiración con esa vista es que no eres humano. Una sucesión de acantilados, de quinientos metros de caída sin salientes, que se acaban adentrando en un mar enfurecido que arremete violento contra ese muro que le ha cortado su espacio vital. Parece una lucha a muerte hasta el fin de los tiempos entre la roca y el agua. Mira, soy ateo aunque por mi posición tenga que aparentar ser el más devoto de los católicos. Pues en aquel momento sentí que solo la mano de Dios podía perfilar tan gigantesca belleza. Y lo más increíble, lo que te penetraba el alma y te llenaba hasta hacerte sentir pequeño era el silencio. ¡En ese escenario tan brutal no se oye nada! El mar odia a la tierra por hacerle tragar sus gritos de furia. Vuelves a sentir que solo la voluntad divina puede imponer que el tiempo se suspenda para hacernos ver su poder. Sentí la emoción en esencia, el éxtasis, y quise llevarme eso tan único para hacerlo mi motor.
¿Que son hoy los acantilados de Moher? La explanada verde es un aparcamiento para cientos de coches. Una oficina de turismo, carreteras asfaltadas, tiendas de souvenirs, hoteles y, para llevarte a la parte alta de los riscos, unas escaleras mecánicas. Y yo  desde mi cargo soy el que siembra el mundo de asfalto, el que dice sí a un nuevo hotel, el que juega con la codicia de unos y la ilusión de otros. Tengo el glorioso poder de utilizar a mi voluntad la obra de Dios. Y todo gracias a distinguir y llenarme de aquella grandeza que vi por primera vez hace treinta y cinco años. Me di cuenta de que yo no puedo crear la belleza en esencia pero puedo dominarla y, si quiero, destruirla.

Friday, October 17, 2014

Existencialismo básico

(dos tipos sentados en un banco de un parque, en silencio, la mirada perdida)

- Necesitamos espiritualidad

- ¿Tú crees?¿Para qué?
- La vida humana desde un punto de vista supramacroscópico...
- Supra...¿qué?
- Supramacroscópico. Universal. Ver la vida humana como algo pequeño en comparación con el todo, desde el átomo o un bosque, hasta la distancia entre las galaxias
- ¡Ah, vale, vale, ya!
- Joder, pareces tonto, el ser humano como un pedo en el mar del espacio-tiempo... ¿así mejor?
- Que sí, que sí, te sigo
- Pues eso, que el hombre, como una hormiga, una piedra o una estrella, no es nada. Infinitesimal, ¿me explico? Si no existe, insisto, no pasa nada. Si se destruye la vida racional no es trascendente a ese... hipernivel, como no lo era antes de existir
- Hipernivel... aja
- Aja, ¿qué?
- ¡Hostia, intento seguirte!
- Vale, vale. Lo que quiero es que no pierdas la referencia de esa... macrovisión. Esa... totalidad
- Lo veo
- Tu no ves una mierda
- Que sí que lo veo, lo veo
- ¿Seguro?
- Siiiiiii. Estoy viendo galaxias, estrellas, hombres, animales varios, dinosaurios, putas células, el aire que respiro...
- ¡Eso es, eso es!
- Continúa
- Toda la existencia, viva o no, está regida por leyes naturales para durar un tiempo, el que sea, y después se acaba
- Como la vida de una estrella
- Exacto. Y la vida animal más de lo mismo. Terminará cuando termine, en eso estamos de acuerdo, pero mientras tanto... ¿la máxima es...?
- Ummm... la supervivencia
- ¡Eso es! Y yendo más allá, el género humano, en su racionalidad, no solo tiene que intentar perdurar físicamente tanto a nivel individual como colectivo, procreando, sino que además, repito, por ser racional... o el único ser racional conocido, tiene, intenta, prolongar su esencia única.... ¡Y más todavía! ¡Para poder prolongarse, al poder pensar como ningún otro, necesitamos algo más que el instinto de supervivencia! ¡Motivos, precisamos de motivos! Razones que expliquen el porqué de la existencia y, por tanto, el porqué de sobrevivir a todos los niveles
- Una razón para nacer, vivir, estar, el miedo a la muerte, la necesidad de bienestar...
- Sea lo que sea eso
- Sea lo que sea
- Divinidades
- Dios
- La madre naturaleza
- Llorar a los muertos
- Y la vida
-  Y el amor
- El amor
- ...el amor
- Buffff... el amor
(silencio)
- Eres un cerdo.
- ¿Yo? ¿Por qué?
- Estas todo el rato comiéndote los mocos
- No es cierto
- Te he visto
- Bueno, vale... ¿y qué?
- ¡Algunos te los comes otros los tiras!
- Selección natural... también es supervivencia.