“Dicen que murió por el ataque de un jaguar en un viaje
por la selva en el Yucatán.”
estoy aquí delante vuestro, sentados a la mesa de siempre, agitado por
dentro, superficialmente tranquilo. Hace tiempo que no salgo, sabéis que no
salgo, os digo que todo bien y de hecho está todo bien, no es un hablar por hablar,
prefiero concentrarme en mí y estarme presente con lo que sea, que estar con
posturas distantes
“No encontraron el cadáver y es lo que me parece
extraño. Ni un dedo, ni una falange, ni ropa ensangrentada. Era una expedición
de quince personas más los guías, dijeron. Dormían en unas hamacas en la selva,
todos juntos. Atacó el supuesto jaguar y desapareció, puf, y ni rastro, nunca
más. Es extraño, ¿no os parece? Aunque sea un anillo, o un piercing entre las
heces del bicho en mitad de la selva. Supongo que la mierda de un jaguar debe
ser aparente.”
sigo teniendo esta capacidad de hacer que historias intrascendentes parezcan
interesantes o divertidas y ya no me soporto esta cháchara indeleble. No lo
puedo remediar, antes casi de que ponga el pie fuera de mi nido, me pongo este
traje de superhéroe y me lanzo a la aventura diaria de tratar con buena cara con
el mundo agresivo. El disfraz esta tan enraizado, tan ego-izado, que parece que
le han pegado a Superman el disfraz con cola de carpintero por dentro, entre la
tela y la piel. Sería una tortura intentar quitárselo; gritos, llantos y suplicas mocosas
“No, no, me refiero a que era un tipo un poco histriónico.
En la universidad, llamaba la atención, no me digáis que no, y luego salió en
aquel programa. ¿Cómo se llamaba? Da igual. Y mentiroso, un rato largo. Mentiroso
o que se creía sus propios malabares imaginativos. A su padre, que era
alfarero, le disfrazó de diplomático durante mucho tiempo.”
yo no lloro, ni grito, ni suplico porque parezco el Superman que todos
conocemos. Bien peinado, buena planta. Intento escucharos y no llego ni a
sentiros. Vosotros, mis mejores amigos, mi cuadrilla de siempre; y solo estoy
para ser tan asquerosamente narciso que me sitúo a años luz de mí y otros
tantos de vosotros, mientras de alguna manera me digo y me repito, a ver si
cala, que sin vosotros soy la penosa soledad, y sin mi absolutamente nada. Y si
uno de vosotros me mira, como siento mi mirada distante y poco honesta, agarro
el móvil y lo miro con un gesto prefabricado. Y si queréis más de beber o unas
raciones que os quiten el hambre, yo activo el ON de mi entusiasmo y braceo
animado y digo que vale, que una más, y que unas bravas entran siempre bien.
“Es capaz de haber planeado esta locura de muerte
retransmitida. Se estableció como el loco oficial de la televisión cutre. Estaba
mal de la cabeza. Probablemente ganando tanta pasta se olvidó de tomar la
pastilla, hehehe.”
les digo, mientras en otra personalidad me tranquilizo al pensar que soy yo
el que se ha tomado la pastilla y que eso me hará salir sano y salvo de la
reunión, de la tarde y de la eterna duda de que no sé quién soy yo.
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