Monday, November 24, 2014

Los ambiguos

Si esto fuera un cuento de hadas en él aparecerían evidentemente hadas. Y además algún gnomo, troll, gigantes bonachones, un animal que habla, una bruja mirando su bola de cristal, niños como Bastian, horizontes con soles imposibles, ciudades de torres de cristal verde, magia y más magia , princesas enamoradas y príncipes que luchan por salvar a su amada de perversos personajes que nunca ganan.

Pero no lo es. Aquí no hay nadie que destaque por encima de los demás. Los dones no existen o no hacen mejores personas a los que los poseen; las virtudes son cualidades silenciosas del día a día sin trascendencia a larga distancia y sin premio ni final feliz; la capacidad de cambiar las cosas es tan relativa que no llegamos a creérnosla; la belleza está muy lejos y no llegamos por falta de tiempo y recursos, si a un paisaje nos referimos, o está sobrevalorada si al espejo es al que acudimos.

Por eso aquí los protagonistas son las lágrimas, la soledad, la tristeza, la enfermedad, la prisa, la pena, la muerte del idealismo, la practicidad, la ignorancia, la ansiedad, el holocausto de los sueños por los carceleros materialistas, el cerrojo del entorno que impide mirar más allá de la puerta.

No hay procesión más triste que un camino de hormigas. Todas iguales. Como nosotros.


- Entonces, amigo, tienes esperanza, ¿no?
- Sí la tengo
- No sé
- Me han dado motivos para ello
- Pero si es esperanza, está vacío, no es certeza, y la incertidumbre da miedo
- Sí, bastante. Unas veces más que otras. Pero así es la vida supongo. Además estoy empezando a confiar, a ser más positivo, igual más gilipollas o estoy más cansado, pero creo que los sueños pueden ser realidad un día u otro. Y si no lo son, la vida sigue y tras el golpe, lo más bonito es levantarse y volver a vivir. Todos nos hemos dado una buena hostia alguna vez, y el recuperarse tras un gran esfuerzo, es una gran satisfacción
- No me cuadra
- Es un gran esfuerzo, supongo que depende del estado de ánimo, de tener demasiado tiempo para pensar. Y si, muchas veces soy tremendamente pesimista
- Algo falla también en el pesimismo. El que es así se ampara en tener razón pero no ve la verdad. En ese verlo todo mal pienso, no sé, siento que…
- Que los sueños, sueños son. Que tires de ti sin esperar nada de los demás, sin cargarte de esperanza, de espejismos
- Es una jodida tormenta vivir entre esperanzado y temeroso
- Sí, pero ciertos conceptos que tenía completamente despreciados, ahora están tomando otra dimensión, y gracias a ello debo confiar en que la esperanza, se confirme en realidad
- Bueno chico, que tengas suerte
- Gracias. Y si no a seguir viviendo, que es más que sobreviviendo

Monday, November 10, 2014

Opulencia

El gusto por esos diamantes no me dejo ver que estaban hechos gracias a la sangre de los negros. Yo solo sé, que el emperador me llevo a ver sus minas y con mis propios ojos vi que la producción era dinámica y provechosa. ¿Cómo no iba a aceptar un regalo tan precioso de tan respetable señor? Los negros trabajaban con empeño, con ganas y sí, parecía que el amor a su patria y a la familia real era la motivación. Son pequeños, es cierto, pero tenían que haber visto su vigor, su cuerpo musculado, el de ellos y ellas, incluso el de los niños, dicharacheros y vivos como en pocos lugares. Las fotos que salieron en prensa no se corresponden con lo que yo vi. Esos esqueletos andantes, esa desnutrición; sí que había moscas pero ¿dónde no hay moscas? Donde hace calor hay moscas, digo yo. A ustedes también les habrían engañado. ¿Críos famélicos? Oigan yo no tengo hijos, y menos negros, así que si los niños tienen el vientre grande yo pienso que es por glotonería, no por tener el estómago hinchado de hambre. ¡Pero si yo no vi el hambre!  El emperador me dijo que todas las familias recibían un beneficio de la extracción. Me aseguró que no encontraría un pueblo más feliz en el mundo. ¡Lo parecían, se lo aseguro! Y yo en guerras no me meto. No, claro que la guerra no me dio que pensar. Eso son cosas de ellos, por allí se matan por cualquier tontería, ¿no? ¡Es África, por el amor de  Dios! ¿No ven la tele? Además, fanáticos hay en muchos sitios raros. Extremistas y cosas así. El emperador, negro sí, pero parecía muy como nosotros. Tenía una tablet normal y corriente. Miren, yo no vi ninguna guerra, ni violaciones de los derechos de los humanos, ni aberraciones de clítorix. ¿Que tiene un tigre que alimenta con carne humana? No sé, para mí un chuletón es un chuletón.

Sunday, November 2, 2014

Viernes

La mejilla apoyada en la taza del váter. Bilis, hilos de baba, ya no puedo echar más porque no me queda nada dentro. El olor de mi vómito flotando denso a un palmo me inunda la nariz y me provoca más arcadas vacías. Y Teresa con su moralina de mierda machacándome:
-“Me duermo los viernes sabiendo que me levantare el sábado y te encontrare abrazado al váter. Me das asco. No puedo más”.
Le habla a la triste imagen que soy, desde arriba, desde su porte de ser humano, desde la superioridad de los juiciosos ciudadanos que no tienen vicios y no destrozan su vida. ¿Cuándo vas a empatizar conmigo, hija de puta? Con mi dolor.
Consigo escupir el ácido del estómago en un salivazo enorme que se desliza como un grumo cálido retrete abajo. Hago por girar la cabeza porque ya noto que el cuello me está matando. Todo gira, alguna vertebra hace crack y vuelvo a apoyar la cara en la taza.
-“Voy a hacer café. Te vendría bien.”
La imagen me provoca otra arcada. No atino a decir que no. ¡No puedo, hostia! Hago un puchero, dos, tres, jadeo un poco y me echo a llorar como un niño asustado.
-“¡Te he preguntado si quieres un puto café!”
No preguntes mas eso, por el amor de dios, cállate. No quiero un café, no quiero nada. Pégame un tiro, remátame, puta, que ya estoy muerto, sácame de mi cabeza, arráncamela, alíviame, me duele pensar, me duele sentir. ¿Es que no lo entiendes?

Noto que me he quedado solo. Siempre estoy solo. ¿Cómo puedo acabar una y otra vez así? Recuerdo  a Martín ayer a la salida del trabajo. Me dijo que dejara de torturarme y que fuéramos a tomar una copa. Tampoco entiende una mierda de mi vida, del dolor o de las pocas ganas de seguir adelante, pero es un buen tipo que se considera mi amigo y que intenta ayudar. Recuerdo también la conversación en el Murrays. Sobre el trabajo, el futbol, la mujer de Martín que ha montado una empresa de…. de alguna cosa orgánica.
¿Cuantas cervezas? ¿Cinco, seis? Qué asco. ¿Y luego qué? Tengo imágenes, sensaciones, de perder la cabeza, de tambalearme, de gritar, de mearme los pantalones. Cambie de bar no sé si solo o acompañado… ¿Vomite en un taxi? Me suena. 
Pero sobre todo, la sensación de olvidar que me está pasando, de hacerme más natural y menos rígido, de aliviar un peso horrible y sentirme vivo y con ganas de más. El muro que me separa del resto de seres humanos se va rompiendo con cada sorbo y ya me siento que entro en ellos y que ellos entran en mí. Puedo sentir lo que sienten y transmitir lo que siento. ¡Estoy vivo allí, estoy vivo! ¡Será una puta mentira pero salgo de este infierno! ¿Por qué no lo entiendes, zorra, por qué?