Thursday, February 5, 2015

Make me smile


“Villains!” I shrieked, “dissemble no more! I admit the deed!
—tear up the planks! here, here!—
it is the beating of his hideous heart!”
Edgar Allan Poe

Quiero acercarme a tu pequeña nariz. Volverla a ver de cerca, rosada y levemente redondita y subida. Con el sol de frio a tu espalda perfilando tu silueta, el abrigo puesto con la capucha, me dejará ver los detalles de tu gesto; y me quiero acercar, mucho, hasta tenerla a tiro de la yema de mi dedo. Daré un paso y otro y tu sonrisa de luna y payaso abrazará el encuentro. Me pararé delante, respiraré tu confianza y enraizaré mis piernas con la tierra. Devolveré la sonrisa. Pareceremos Los Sonrientes, estaremos de foto, y con tu siguiente exhalación, con mi puño ardiendo de odio te hundiré la nariz en el cráneo. Con la sonrisa helada de odio. No quiero que queden dudas, y aunque sangres, repetiré. Puño cerrado, golpe, golpe y golpe. Crujen cosas. Sangras y quizá sangro yo. Te sujeto el cuerpo con la otra mano, no pierdas pie. No te hagas daño tú, quiero hacértelo yo. Tu nariz rosada ya no tiene forma. Las sangres bañan la tierra. Suéltame. ¿Vas a seguir sonriendo? ¿Mañana, pasado mañana? Ya no será tan hermoso. Sin seducción no hay delito.
El instinto natural, el odio, la rabia, el llanto, el crujido, taponado por la culpa del ego. El corazón delator que palpita bajo el parqué, el monstruo de las alcantarillas. Dejarlo salir como quiera salir, sin responsabilidad o bajo la suya si acaso. Que haga lo quiera. No hay tan terrible consecuencia que no compense el alivio.
Me has desgarrado la camisa y tengo la mano rota.

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